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Pedro Piñera

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Volando de vuelta a Berlin, ha sido un fin de semana reconfortante con familia y amigos, de esos que te sirven para cargar las basterías. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre la experiencia que ha supuesto salir del país, y lo que ha sido para mí el casi un año que llevo viviendo en Berlín. Era difícil elegir el título para esta entrada, en la que a priori no se ni lo que voy a acabar contando, pero finalmente me vino marcheta a la mente. Aquellos que me conocen, conocen muy bien lo que marcheta significa para mi. Desafortunadamente no se encuentra en el diccionario y lo más parecido es marchar (ni qué decir de explicar fuera de España lo que es marcheta). Marchar significa seguir hacia adelante, puedes marchar en una carrera, y también puedes hacerlo en la vida. También puedes hacerlo de casa, o marchar de fiesta. De marcha, marcheta, y de marchares este último año, un año de marchetas.

Hace casi un año salí a vivir fuera del España, mi vida cambió de un día para otro y decidí que la mejor decisión en aquel momento era marchar a otro país. La empresa con la que estaba trabajando por aquel entonces estaba trasladando sus oficinas a Berlín, la novia había decidio poner punto y final a la relación, ¿por qué no? pensé. Nunca he tenido miedo a las aventuras, vulgarmente me gusta decir que “me ponen palote”, tanto aventuras como retos, y este cambio para mí fue una auténtica aventura.

Cuando alguien me pregunta qué tal vivir en Berlín, o qué tal vivir fuera de casa, no puedo evitar recomendarle a esa persona que si tiene la oportunidad, que no dude en hacerlo. Es apasionante, pero también difícil, echas de menos muchas cosas, pero se compensa con las otras muchas que aprendes: otras culturas, formas de pensar, idiomas, visión del mundo y de la vida. ¡Sal de España! Ahora casi un año después echo la vista atrás, pienso en todo lo aprendido, y todas las aventuras que me gustaría vivir o países a los cuales viajar.

“Esta es tu vida y se acaba a cada minuto.”. El club de la lucha

La vida es corta, cada oportunidad no aprovechada, es una oportunidad que puede no volver a aparecer. Aprendí a no cuestionarme más de dos veces si hacer o no las cosas, tan pronto como mi cuerpo me pide “marcheta”, yo le doy marcha. Nos acostumbramos a vivir rodeados de inseguridad, también lo hacemos a nuestra zona de comfort, y tenemos miedo de salir de ella. ¿Por qué aprender un idioma si con el que utilizo a diario me es suficiente? ¿Por qué aprender a dibujar si soy técnico? Qué miedo, y ¿viajas a esos sitios sólo? ¿Y sí te pasa algo?.

Son las preguntas que escucho constantemente cuando vuelvo a España, las mismas que yo mismo me hacía hace unos años. Cuando tenía ganas de hacer algo, antes, tenía que responder unas cuantas preguntas, y después buscar aprobación de familia y amigos. Ahora todo es distinto, si tengo ganas de cumplir un sueño, alineo mi vida para conseguirlo, incluso si no tengo tal aprobación. Esta parte es dura especialmente para los padres, que te ven como un loco. A unos padres, no les hace especialmente ilusión ver a un hijo marchar a otro país, ni a unos amigos, perder a uno de la pandilla por largas temporadas, sin emargo es lo que te hace feliz, es tu combustible, ¿por qué no hacerlo?.

La vida y sus caminos

Tuve la oportunidad de conocer a un grande del deporte, que admiro un montón, Valenti San Juan. Su vida dio un giro rádical, mucho mayor si cabe que el mio, y encontró en el deporte el motor de su vida. En uno de sus documentales donde cuenta la hazaña de una carrera ciclista en Cuba mostró una cita que me hizo pensar bastante. La cita es de Henry Charles Burowski y enuncia lo siguiente:

Si vas a intentarlo, ve hasta el final, de lo contrario, no empieces siquiera. Tal vez suponga perder novias, esposas, familia, trabajo, y quizá, la cabeza. Tal vez suponga no comer durante tres o cuatro días. Tal vez suponga helarte en el banco de un parquet. Tal vez suponga la cárcel. Tal vez suponga la humillación. Tal vez suponga desdén, aislamiento… el aislamiento es el premio. Todo lo demás es para poner a prueba tu resistencia, tus auténticas ganas de hacerlo. Y lo harás, a pesar del rechazo y de las ínfimas probabilidades. Y si será mejor que cualqueir cosa que pudieras imaginar. Si vas a intentarlo, ve hasta el final. No existe sensación igual. Estarás sólo, con los dioses, y las noches arderán en llamas. Lllevarán las riendas de la vida hasta la risa perfecta. Es por lo único que vale la pena luchar”.

Me encanta pensar en la vida y las aventuras como caminos, cómo retos que permiten ponerte a prueba y te ayudan a ser mejor persona y a encontrar tus límites. “Commit to your dreams”, o para mis padres, ser un cabezón, este no para hasta que lo consiga. He sufrido inseguridad anteriormente, he buscado validación para cumplir mis sueños, he esperado que muchos factores se alinien para ir a por el sueño, y he dejado cosas por el camido por esa inseguridad. ¡Mal! Recórrelo cuando veas la entrada, ve hasta la salida, y sé valiente, comprometido, y deja que tu motivación te lleve.

Aprende a recorrer los caminos sólo, podrás encontrar compañeros durante la aventura, otros incluso estarán ahí animándote, pero al final eres tú y tus metas. Compáralo con la vida, al final no deja de ser otro gran camino, de unos cuantos años, pero un camino. Gente te motivará en la vida, especialmente la familia, tus amigos estarán ahí para decirte que loco estás, y tu si cabe, te pones más palote de pensarlo. Amigos se quedan por el camino, es normal, otros no están ahí cuando los necesitas, pero aprendes a hacerlo sólo, y no cesas el paso. Es muy difícil aprender a caminar sólo en tus aventuras, pero recuerda, son tus aventuras. Las personas que te quieran, y que quieran lo mejor para tí estarán ahí para darte la energía que necesites. ¡No olvides agradecerlo!:

  • No esperes que alguien te diga de salir a correr para empezar a hacer deporte. Ponte las zapatillas y sal a la calle.
  • Te gusta relacionarte con más gente y tus amigos no están muy predispuestos, busca actividades y eventos, ve allí y conoce a gente.
  • ¿Quieres visitar un país y ninguno de tus amigos tiene ganas? Ve a Skyscanner, busca un buen precio, y píllate el billete. No te arrepentirás

Idioma

Este año viviendo en Berlín ha sido un año de retos en este camino llamado vida. Llegas a otro país, muy ilusionado e inconscientemente acostrumbrado a tu país. Acostumbrado a un idioma, y también a una cultura, al principio sorprende, luego te acabas adaptando, incluso contrastando. ¿Qué nivel de Inglés tienes? B2, respondía yo en España, porque así lo decía un papelito, de un examen llamado First. Supuestamente estás apto para mantener una conversación con cualquier nativo de manera fluida, fluída en España quería decir. Cuando llegué Alemania me sentía un completo incompetente, pues cuando intentaba usar el Inglés para expresar mis sentimientos, mis ideas, o dar mi opinión sentía que no sabía utilizar el idioma. Las primeras veces es duro, eres incapaz de articular dos frases seguidas, y sufres, mucho. Vas aprendiendo a usar verdaderamente el idioma, y a organizar mejor tus ideas para expresarlas con mayor claridad, pensando en el idioma que estás utilizando. Finalmente, ¿por qué no?, intentarlo con otro idioma (para mi todavía un reto pendiente, el Alemán me espera).

El idioma es una herramienta muy potente, y en general la comunicación. Cuando no dominas el idioma, te sientes muy indefenso, especialmente en las situaciones en las que tienes que acabar usando gestos para comunicarte.

Comida

Aprendes a valorar el cocido de tu abuela, o las paellas del fin de semana. Echas la vista atrás y te recuerdas renegando a tu madre cuando aparecía con un plato de cocido en la mesa. ¡Ya no lo harás más! El Jamón serrano pasa a ser delicatessen, la espetec, sólo en los supermecados más internacionales, y pescado fresco, pasa a no serlo tanto. ¿Tapas? No las conocen, ¿cerveza?, la mejor. Así que si vives cerca de casa y tienes la oportunidad de seguir probando esos platos, saborea cada cucharada como si fuera la última.

Amigos

Los encuentros con tus amigos pasarán a ser encontronazos. Cuando vives en la misma ciudad, y los ves todos los días, tus relaciones acaban siendo monótonas. Sin embargo cuando pasas mucho tiempo fuera y vuelves para fechas señaladas, aprendes lo que son auténticas fiestas. Cada vez que vuelvo a España, aunque sea por pocos días, vuelvo cansado, cansado de no haber dormido lo suficiente, pero contento de haber pasado muy buenas noches con tus amigos. O como me gusta llamarlas, noches de “marcheta”.

Relaciones

Conoces otra cultura, y te das cuenta de como nos ven a los Españoles (y en parte lo entiendes). El calor, la alegría, y forma abierta de ser de los Españoles es muy particular. Pasas de eso a una forma de ser más fría, racional y formal. No es nada malo, de hecho enriqueces carácter con ello. También conoces a personas muy interesantes, como bien decía, en el camino personas entran y salen, personas que conoces por trabajo, por la calle, o en situaciones que no esperarías. Personas con las que compartes experiencias, y de las que acabas aprendiendo, así como enseñando. Aprendes a ser más humilde, y tus fallos como persona se hacen más visibles, ¡no somos perfectos!, y siempre estamos a tiempo de mejorar. Te vuelves incluso a encontrar con personas en otras partes del mundo, y compruebas que sí, efectivamente el mundo es un pañuelo, por eso la importancia de cuidar tus relaciones, nunca sabes cómo, ni de qué forma, esa persona aparecerá en el futuro en tu vida.

Los verdaderos problemas

Viajando, tuve la opurtunidad de coincidir con una compañera de instituto que hacía muchísimos años que no veía. Hablando e la experiencia de vivir fuera, y de todo lo que habíamos aprendido durante esos años, me sorprendío ver la cantidad de elementos en común. En concreto este:

Es que cuando vuelvo a mi casa y escucho los problemas de mis amigas, me río.

Porque no somos conscientes de las preocupaciones tan tontas que tenemos cuando estamos cerca de casa hasta que realmente estamos fuera. Es entonces cuando los problemas aparecen, y nos sentimos totalmente indefensos, sin nuestro idioma, sin nuestra familia, solo tú y el problema. Dejas de tener preocupaciones tontas cuando tu chico no te ha escrito desde hace 3 horas, o porque no sabes que ponerte esa noche.

Llena tu vida de experiencias

Y para mi sin duda, uno de mis mayores lecciones ha sido aprender la importancia de llenar tu vida de experiencias. He ido deshaciéndome de todos y cada uno de los elementos materiales a los cuales me sentía atado, y he evitado atarme a nuevos:

  • ¿Comprarme un coche? No por ahora, si puedo evitarlo con transporte público y o bicicleta, paso de seguros, revisiones, averías, …
  • ¿Casa? Nada, hipotecas para los bancos. Que no me espere el sueño de las familias Españolas de casarse cuanto antes, comprar una casa tan pronto como se tenga trabajo, porque claro, hay que dejarle algo a los hijos en el futuro, ¿no?
  • ¿Tres armarios de ropa? Claro para tener miles de conjuntos posibles. Me deshice de ropa que no necesitaba donándola, y ahora soy feliz con menos de un armario de ropa. Puedo viajar empaquetando lo que necesito en una mochila.

¿Dónde invierto parte de mis ingresos? En esas experiencias. Entre las muchas experiencias que puedas tener en la vida, hay una en concreto, que me ha llenado como ninguna otra, viajar. Hong Kong, Bali, Pekín, Camboya, Thailandia, Budapest, … Por mucho que pasen los años nunca podré olvidar cada uno de los momentos vividos en esos viajes. Desearía tener mucho más tiempo libre para poder viajar, pero como no es posible aprovecho fines de semana para salir a cualquier país de Europa y visitar otras ciudades. Mochila a la espalda y con mucha ilusón.

Ahora cada vez que tengo que gastar dinero en algo, me detengo a pensar cual es mi relación con ese algo. Si se trata de algo material, pienso si realmente lo necesito y si puedo prescindir de ese capricho. Si puedo, lo evito, es dinero tirado a la basura. Unos meses después ese algo se deteriorará y abrá pasado a la nada. Y si se trata de gastar dinero para vivir una experiencia nueva y disfrutar del momento, adelante:

  • Un viaje
  • Unas cervezas con unos amigos.
  • Visita a alguien que llevas tiempo sin visitar.
  • Viaje de vuelta a casa a casa.
  • Inscripción a una maratón.
  • Unas cenas con una persona querida.

“Lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad”. Gladiator

La vida continúa, no se donde estaré de aqui a dentro de un año, en qué estaré trabajando, ni siquiera cuales van a ser futuras metas. Sin embargo, tengo una cosa muy clara, estaré disfrutando como un niño donde quiera que esté. Como bien decía “Gladiator”, lo que hacemos en esta vida, tiene su eco en la eternidad, disfrútala, gózala, y ponte bien palote con cada cosa que hagas en ella. No dejes que tus sueños se trunquen por estar atado a algo o a alguien. Vida hay sólo una:

  • ¿Te gustó una chica? Díselo.
  • ¿Y si tengo vergüenza? Te la tragas.
  • ¿Te apetece viajar? Viaja.
  • ¿Quieres vivir en otro país? ¿Qué te lo impide?
  • ¿No te gusta tu trabajo? Busca otro.
  • ¿Echas de menos a una persona? Reencuéentrate con ella.
  • ¿Tienes un sueño? Ve a por el.
  • ¿Y si tienes varios? No dejes que cesen.
  • ¿No te apoyan? No lo necesitas.
  • ¿Te dan una patada en el culo? Coje impulso y ponte un casco.
  • ¿Y si crees que no puedes? Creeme, puedes.
  • ¿Opinan de tí? ¡Mejor!
  • ¿No lo hacen? Haz que lo hagan.
  • Y sobre todo, se feliz y disfruta de lo que te rodea.